lunes, 29 de octubre de 2012
Patria y casas fantasma
Mientras algunos periódicos regalan banderitas a favor del orgullo nacional, empiezan a verse colas en los cajeros de las entidades bancarias, y no precisamente para sacar dinero, sino para hacer noche bajo techo. Recuerdo que vivimos en un país con millones de viviendas desocupadas cuyo único fin ha sido durante años la especulación, la vergüenza de un capitalismo sin escrúpulos que ubica el dinero por encima de cualquier otro valor. Somos victimas de una gran estafa por la que nadie hará justicia, porque ellos, los poderosos, son los intocables. Charlatanes, propagandistas, demagogos, estrategas de la mentira que no merecen la confianza de nadie. Si tengo motivos para estar orgulloso, no va a ser por los toros, por el mundial ni por el cocido, si tengo motivos para estarlo, será por todos aquellos heroes anónimos que llenan las calles pidiendo un poco de dignidad para todos. Porque la patria no está en la tierra, ni en la bandera, sino en su gente.
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