viernes, 18 de septiembre de 2009

Cuando la noche agonizaba eterna


Apenas bostezaba la mañana
cuando escapé para dejar
que se adentrara en su océano de ortigas.
Aun podía seguirse el rastro de besos prohibidos
acechando bajo la piel

Conocían la verdad y se mentían,
alojados con placidez
en la imperfecta composición de los días,
achacando al destino el rumbo de sus vidas.

Le mostré el blanco y el negro
y me ofreció el gris
a cambio de entrega sin condiciones.

Le enseñe donde mueren los trenes
donde nacen las estrellas
y me habló de odiseas fugaces
donde no necesitas maletas.

Allí se posaba el silencio,
tiritando ante el televisor y el lavaplatos,
cuando la noche agonizaba eterna.

Allí, barcos surcando el viento
amainaban su sed chocando
contra el cristal titubeante del ventanal.

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Se amaban tanto
que forjaban sus grilletes desviando la mirada
del secreto mas oscuro.

Se amaban tanto
que obviaron el tiempo
y perpetuaron la insípida rutina.

¿tanto se amaban?

Allí supe que amor, mas acá de la locura
es tan solo un contrato de conveniencia.
Y mas allá, un suicidio común entre idiotas.

No darán conmigo burócratas desalmados,
traje gris, agenda en mano,
si esta noche me alojo en la cornisa de tus labios.
Ni vendare mis ojos ante el mundo fugaz
que una noche trazaste sobre mi pecho.

Pero entre paginas perdidas, caos y neblina,
siempre quedarán noches
en las que si saltas, yo saltaré contigo...

3 comentarios:

Oriente dijo...

Precioso, cuant sentimiento encierran tus palabras.
Muy lindo espacio tienes, felicidades!

Anónimo dijo...

Ponle música y que se oiga ¿No te parece?

Anónimo dijo...

Ofrecer algo sin condiciones es lo mas grande que alguien puede hacer por otra persona ya que en esta vida todo esta condicionado... todo....

Todos los colores tienen algo especial, buscaselo al gris.