Mañana las despedidas serán abrazos de bienvenida.
Nadie vendrá a pedirnos cuentas cuando el mes desaparezca.
El suelo y la tierra será de todos porque no será de nadie.
Caerán las fronteras, y no sabremos distinguir entre raza, religión o sexo.
Las oficinas de empleo serán edificios abandonados.
Las guerras un recuerdo vivo en los libros de historia.
Mañana no habrá hambre, ni frío ni miseria,
no habrá temor, ni alambradas de papel anudando nuestras alas.
Aprenderás a mirar con los ojos cerrados,
y los labios que te encuentren, no hablaran de condiciones, sino de entrega.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Canto a la esperanza
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