viernes, 27 de febrero de 2009

Viaje a Madrid

El martes, por gentileza de Sony Bmg, tuve el placer de disfrutar de un concierto privado de Manolo García en Madrid. Como siempre fue una actuación impecable, muy divertida y emocionante. Me impacto notablemente el violín de Olvido Lanza. Esta chica es muy grande y como tal, hace grandes las canciones. Genial Manolo rescatando el patrimonio perdido “como quien da un refresco” “tu mirada es la flecha que alivia el tiempo de los poetas” toda una experiencia para los sentidos sumada al placer de reencontrar el limbo de un tiempo que se nos va...

Después, tras largas horas de discusión acabamos por Sol tomando unos bocadillos y una bravas y mas tarde (por gentileza del amigo Víctor), en una especie de prisión con celdas sin puerta donde hicimos noche o al menos un intento. Por la mañana churros (que se note la tierra coño!!) y ya desde bien temprano me despido para adentrarme en la entrañas del planeta. Allí estudiantes, estampidas, maratones, olimpiadas, laberintos, y el interrogante en la mirada.
Música, mucha música, si hay algo que me gusta del metro es sin duda su lado bohemio. Hay un busca vidas en cada esquina, desde el carterista que sumaba arrestos a maquina al mimo, desde Los Panchos a Peret, Sabina? Pongamos que hablo de Madrid...el vals del acordeón, el pianista que no se hundió con el titanic...me llama especialmente la atención el maestro del violín acompañado por su esposa que le servia de atril, sonaba hermoso...que sería de esos túneles fríos y oscuros, sobreahabitados e inmensamente solitarios si no fuera por ellos...Desemboco en el Madrid de los Austrias y callejeo con la mente despejada durante toda la mañana buscando garitos míticos, fue muy agradable oxigenar la mente y liberar el pensamiento. Vienen a mi algunos recuerdos, mi debut en “El rincón del arte nuevo”, con César a la guitarra española y el amigo Andrés al violín. Las calles de huertas donde ella borracha grito, mi nombre en las barras de los bares en que la ame (decía Ismael) buscando cualquier rincón sin luz...esta ciudad sabe demasiado sobre mi.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca es demasiado, siempre se puede volver...

Anónimo dijo...

Un traje arrugado, que no quiso ser.Una vieja loca, que no desbaría.Un bobo que toca mal la batería.Hilo que no sirve ni para coser.
Un pájaro muerto junto al arbol viejo. Un pétalo rojo de flor desgarrado. Un niño que chupa los chicles pisados. Un peine sin puas, junto a un roto espejo.
La calle está llena de esas cosas tristes, méndigos, rateros y hasta viejas mises. Mientras paseamos, sin darnos ni cuenta de lo que si existe.

Anónimo dijo...

Pongamos que hablo de Madrid. Donde por cierto tu estuviste

Anónimo dijo...

¡Ave Cesar!. Recuerda el proverbio chino que dice: "Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida"-
A que esperas ....

Anónimo dijo...

Cesar graba